martes, 27 de marzo de 2012

DESPERTARES - Gabriel Palou


El despertar de cada día me da una nueva oportunidad, el despertar de cada día es un nuevo nacimiento con un poco de carga empirica vivencial, al saber que sigo vivo después que mis ojos se abren y mi cuerpo se empieza a estirar, el día comienza y, junto con él se inicia la potencia de continuar. 
La potencia de la vida en muchos de los casos se inclina a prorrogar, su decisión es autónoma y su misterio es el de siempre buscar, será que cada día mi espíritu se vuelve a actualizar con un pequeño cambio temporal.
Al abrir mis ojos cada día estoy en condiciones de decir que mis sueños se llenaron de realidad, pasando de la actividad onírica a una dura y cruel materialidad.
El despertar es la condición fundante que marca la escisión entre una doble realidad, él, es la evidencia certera que pone limite al sueño y le da paso a la realidad.
Cada mañana que despierto, al instante soy consciente que otro día vuelve a empezar, cada mañana que despierto estoy dispuesto a luchar, por intentar sobrevivir un día más.
Despertares que aparecen como fenómenos crepusculares, ellos son la certeza exacta que la muerte aun no aportó, ellos son los que le dan comienzo a la vida cuando la apercepción en nosotros se instaló.