domingo, 22 de enero de 2012

POR COSTUMBRE - Gabriel Palou

Por costumbre me habitué, a tus carnosos labios y al olor de tu piel.
Por costumbre me habitué a una rutina reflexiva al pensar que me enamoré, de un amor ideal que realmente nunca experimente.
La experiencia se encargo de habilitar, pero también de habitar en carne propia al dolor, y esta al ser tan rutinaria en sus pechos se oculto, con un amargo sabor, ya que en ella había curtido en cada una de sus partes esa horrible sensación.
Cuan horrible sensación, esa que el hombre tiene y que puede proyectarse hasta el último de sus días al imaginar esa situación.
A la excusa más grande la invente yo, al no disfrutarte acá a mi lado por costumbre y sin razón.
Por costumbre me habitué y sin razón te lastime, mis celos eran ciegos y mi ansiedad era infinita al no saber, el porqué los nervios me traicionaban y la adicción también, al amar tu fenómeno con representaciones de placer.
El placer que efectuaba la manzana de entre tus piernas nadie me lo dio, no me lo dio ningún hongo, ni tampoco ninguna hierva, ni ninguna flor, será que la fruta prohibida es totalmente efectiva para el hombre que cayó bajo los pies de amor.
De tanto en tanto estoy expuesto a caer entre sus garras por esa maldita costumbre que tanto me encantó, y me encantó el veneno de esa sustancia toxica en corrupción.
Difícil es no aceptar esa toxica sustancia que esconde tu genero, y soy sincero al decirte lo mucho que me hace falta tu veneno, el veneno del amor, que por costumbre me acostumbró a sentir tu cuerpo cerca del mío dándole calor.
 Gabriel Palou