martes, 22 de enero de 2013

UNA MAÑANA - Franco Barbaran


El joven se despertó de una mala noche un poco adolorido.No sabía que pasaba, era como si lo hubieran golpeado mientras dormía.
Era un nuevo día, y ya su madre y abuela hallábanse pelando verduras y lavando utensilios culinarios necesarios para las faenas de la comida.
El joven mientras esperaba el agua hirviendo para su té, se inundaba de pensamientos molestos. No sabía con exactitud que pasaba, pero algo lo molestaba.
Fue justo en ese momento que entró de golpe por la puerta un sujeto corpulento y descompuesto. Estaba asustado y se sobaba la espalda. Decía que algún malandrín se andaba metiendo en los sueños de los vecinos para golpear por doquier.