martes, 22 de enero de 2013

EL MIMO, EL MAGO Y EL ESPECTADOR - Caleb Valle


Sobre la cuerda en la que deambulaban
mis pensamientos se encontraba otra vez
el mago malik, vestido de azul turqueza,
comiendo una galleta de jengibre, ahí:
telúrico, ilucido, lento, viejo y cascarrabias
se balancea con un paraguas multicolor de
veinticinco centimetros de radio.
Las nubes y el cielo hacen juego con su
camisón del insomnio de anoche, rayado,
su jersey y su chaqueta con migas de
hojuelas, chaquiras y lentejuelas, me
preocupa el cielo, se viste gris ya, malévolo
y él a media cuerda floja sigue, me
inquieta su helado deshaciendose,
goteando sobre la cabeza de marmol de la
copia del David de Miguel Ángel.
Voces de aves que gimotean en parvada
limpiando sus mejillas de aquel chocolate y
vainilla y núcula. Un vecindario un poco
crecido, fuera de lo normal, casas vacias,
habitaciones en tonos pastel, mimos,
cirqueros, gitanos, sirenas, niños y más
niños . En la última habitación del edificio
verde del que cuelga la cuerda, en la
azotea queríamos tiempo para estar
tristes...
El mimo quería morir, yo; llorar, el mago
caer de aquella débil cuerda en gotham
pero ambos, todos estabamos habituados a
continuar el Show...
Quisiéramos tiempo para estar tristes.

Caleb Valle Cazares