martes, 22 de enero de 2013

HABLEMOS DE POLÍTICA Y FALACIAS - Caleb Valle


No funciona mi vida en circulo social que
nadie quiere ver, un capataz arriba en sus
laureles no me intimida diré que ni siquiera
me interesa, soy yo, tengo 23 años, no me
preocupa la vida dentro del margen
político. ¿Es mi impuesto y mis intereses los
que reflejan su vida? Claro! Coches, viajes,
buen gusto, whisky y diversión son de mis
impuestos, los dejó ahí, al ahí se va, los
dejo pasar de largo porque ¡esto es México
señores!, la vista gorda está por encima de
los ideales y criterios sanos, el México
nuevo, el contemporáneo, el de jóvenes, el
de los niños es aquí, es ahora, es echado a
perder y, ¿donde están esos niños?, dónde
juegan, no se escuchan sus sonrisas, creo
que ni siquiera hay sonrisas, puras
lágrimas, puros enervantes, cigarros, locos
pensamientos. La noche es cómplice, ella
deja ver la realidad de los sueños de
muchos, el escape y la salida para un
millón. Escápate un día, un día en la noche,
dame la razón, veras a hambrientos
zopilotes de negro, pingüinos de esmoquin
y batuca en mano como músicos dirigiendo
la sinfónica nocturna (policias), ellos se sacian del
patrimonio que muchos dejan en botellas
con disolución, se llenan las manos del
capital que en quincena
seudoprofesionistas de mi mundo actual
desparraman en noches de embriagues, los
he visto me he alegrado con ellos. ¿Y los
jóvenes? ¿Donde quedan los jóvenes?
Pienso que en bullicios, en enajenaciones,
en particulares, en su vida, entre barrotes y
rendijas en un fuero común, en su círculo,
en su mundo, en un grupo social o en una
tribu urbana. ¿Hoy es día de elecciones?
preguntan muchos, Respondo: claro!, lo sé
porque mi pueblo está repleto de
pancartas publicitarias, rótulos que dejan
ver el rostro del próximo mandamás y
spots de promesas que a su tiempo
morirán, no porque siga de cerca este
protocolo, de verdad no me interesa, yo
abro los ojos y veo la realidad, no me
intereso en una ideología política porque
no he hallado ninguna, me preocupan otras
cosas de un factor importante de mi vida,
mis estudios, mi profesión y mi música,
esto es importante para mí, un niño, un
joven, hasta me atrevo a decir, los viejos.
Veo el capital de mi pueblo y mi región
deslizarse en manos de un despilfarrador y
de verdad que me da tristeza y me lleno
de rabia y de impotencia pero solo puedo
quedarme así, no puedo alzar la voz,
porque no hay tal, soy de la minutaría
sociedad, del grupo de los que quieren lo
mejor para sí, para sus hijos y el de los
suyos…ya me imagino a mi padre leyendo
estas líneas, el al igual que muchos es un
sabueso, estaría pegando gritos en el cielo
proclamando a voz alta que esto es la
basura más grande que han redactado mis
manos, yo reiré por dentro, agachare la
cabeza no porque él este en lo correcto si
no porque una deidad divina me lo
demanda, lo que a él le parece basura,
para mí, mi basura es el grito de
impotencia de muchos, nadie se los
permite decirlo, tampoco saben hacerlo,
¿Por qué? Porque Lamentablemente
establezco que la educación recibida entre
los marginados y el grupo de miles
destituidos de las riquezas es pésima, mala
como la leche cortada que aun se vende en
cualquier servicio de abarrotes de mi
pueblo, el proletariado disperso de los
alrededores de donde suele oírse mi voz,
no está académicamente hablando, al nivel
de educación en cuanto a escolaridad se
refiere, emito esto sin que me lluevan
almas queriéndome linchar, hago buen uso
de mis palabras en el sentido correcto de
lo que digo sin afán de ofender. Y es que la
educación está a cargo de cómo ya dije,
seudoprofesionistas que a su antojo tratan
de dar la educación que no recibieron, es
tan fácil, diciéndolo en palabras, emigrar al
país vecino hacerse de cuantos miles se
pueda, regresar a casa y comprarse una
plaza con el nivel bajo de preparación
académico, sin herir, pero ¿qué educación
dejamos que le impartan al futuro de
nuestra ciudad, a nuestros niños? No
estamos preparando a futuros soldados de
intelecto sino a próximos presidentes
municipales, -me río- me gustaría saber el
nivel académico que han alcanzado mis
falacitos.
En fin, al cesar lo que del cesar. Deje a mi
padre hablando solo .

Caleb Valle