lunes, 16 de julio de 2012
SOLO EN LA NOSTALGIA - Roberto Rodríguez
Estas allí solo
fresco de recuerdos,
saludable por ignorancia,
traumado por la infancia.
Estas allí:
Aprendiz de todo, y maestro de nada.
sediento de amor y de pecado,
altanero, pendenciero...y por contraste,
sencillo caballero.
Creativo, agresivo,
bohemio por gusto.
Humilde para escuchar
ambicioso para leer.
Todo en uno, uno en nada.
Así dibujas el personaje en la nostalgia
y el presente de la vida.
convertido en viajero sin rumbo.
Un hombre con la maleta pesada
de recuerdos,
renunciando abandonarla.
cargándola por doquier.
Ofreciendo todo, en cada estación de la vida,
algunas veces a cambio de un aplauso,
otras, por un suspiro.
O por un beso.
Cada instante,
cada recuerdo acude en segundos,
como centella para verte como una estrella
o como un inicuo estrellado.
Mar y cielo en la distancia,
sol y Luna en tu presencia,
quemando ansias,
ansias de volver al pasado...
para qué?
Si lo que tienes es oro,
acumulado en la cúspide de tu nostalgia
fundido
en el mismo centro de la tierra.
Esa tierra distante que te vio nacer.
Y que día a dia renace en amor,
renacer en paz, y renacer en esperanza
de un mañana, pero...
para qué?
Roberto Rodríguez
Derechos Reservados.
SIEMPRE MONÓTONA - Ana Lucía Montoya Rendón
1.
Desde el coloquial silencio, ése que bebe alientos entre comas y puntos a parte... desde el deje lerdo de los puntos suspensivos, desde la concavidad de los paréntesis, desde la risa forzada escapada de la inapetente y desdentada boca... Desde allí, los silencios vencidos narran con gestos pantomímicos, detalles de experiencias rastreras. Gritan desconsolados de hambre y de rabia; babean fuego ante la repelencia con la que la tratan la gracia y el celo. Desde lo empinado de esos silencios, cimas vírgenes de un Himalaya onírico donde ha quedado congelado el alma en blancura enferma, pesada como fierro al cuello, desde allí siempre trata de degollar insomnios. Sí. desde esa cárcel blanca vienen mil jinetes en procesión silente. ¡Qué cortejo absurdo es el silencio sea de luces o de sombras! En el séquito van de blanco o negro los fantasmas, todos enlucidos de ternura opaca. Erectos, elegantes, marchan sobre huellas signadas en la arena... risada senda blanda. Todos entonan cantos de viajeros. Van y van y nunca llegan, porque ninguno sabe hacia dónde va. Así desespera el alma enredado en sueños dibujados sobre el espejo de una laguna quieta. ¡Qué locura ser al tiempo este singular cortejo y cadáver soñoliento!
2.
Hay muchas ilusiones en el borde de sus labios, hay en ellos muchos días y noches apagados. En el color de sus ojeras duermen inviernos y veranos, y, en esquinas oscuras de su mente, la estrangulan dichosos los abrazos de su gente, de su tierra, todos ellos su sangre, sus hermanos.
¡Qué silencios por sus poros van brotando! ¡Qué sádicas y morbosas las heridas! ¡Que manía la suya de ir desnuda exhibiendo sus anhelos! ¡Cómo rogar a los diose un perdón y que de sus gargantas fluyan acentos sanadores! Mas, eclosiona suversivo el blanco para el muerto, miliciano intransigente para el indefenso vivo... ¡Qué inocentes niñas son las margaritas enredadas en la alambrada, envoltorio sádico de su corazón cautivo.
¡Cómo hacer desaparecer la crueldad silenciosa del implacable Tiempo!
¿Cómo poner en esa faz un nuevo Sol enamorado? Porque con Amor reviven las estrellas aunque hayan muerto hace eones en el vientre mítico de Cronos.
¿Cómo hará ella para apagar esa letanía de su voz, partitura monótona de ayes en mil octavas, sostenidos?
Ana Lucía Montoya Rendón
Junio 2012
SABES DESDE CUÁNDO ESCUCHAMOS ESA CANCIÓN? - Roberto Rodríguez
Desde cuándo?
Desde cuándo puse esa canción pensando en ti?
Fue cuándo esa canción fue justa para dos.
Porque la cantamos juntos. La bailamos,
Fue hecha para nosotros o la hicimos de los dos.
Y nos encanta escucharla cuando estamos solos,
cuando viajamos,
cuando nos acostamos,
cuando nos amamos y nos perdemos
para ser parte de un todo.
Es la canción nuestra desde la primera vez,
diciéndome muchas cosas con la mirada.
para extendernos la mano,
en el justo momento de amarnos.
Sabes ahora desde cuándo?
Roberto Rodríguez Derechos reservados.
APOCALIPSIS IV - Ana Lucía Montoya Rendón
¡Amada Libertad, triunfaste sobre los fantasmas!
Recorro el camino del medio y aún así tropiezo con muchas piedras. Piedras de todos los tamaños, unas con aristas tan afiladas que lograron herir mi alma. Han descarnado mi templo y lo han echado a pedazos a los cuervos.
Era noche, se escuchaba a lo lejos el canto liso de los grillos. Un murciélago rondaba un almendro. Qué noche cerrada. Manto negro.
Alma acongojada, adolorida, soñadora y triste, fabricante gratuita de quimeras, a través de la oscuridad miraba, buscando formas conocidas. Todo se había diluido. Lo que creía erguido, se chorreaba como río fuera de cauce. Era un mar de llanto.
Miré mis manos, se desprendían de ellas mis dedos, falange por falange. Se fueron, pero antes me dijeron: “No nos necesitas, están perdidas tus ilusiones, ¿Para qué nos quieres? ¿Si tomas papel y lápiz, a quién escribirás y cantarás amores? ¿A quién dibujarás? Sin siquiera una sombra que te contemple, no necesitas maquillarte, ni peinarte, ni ponerte bonita, ¿Quién te va a mirar? Mis dedos agarraron camino y mi sangre saltó como avalancha, corría caliente por todo mi cuerpo, bañaba mi piel y anegaba el lugar. Se aceleró mi pena con dolor de muerte, dolor incurable. Mi altivez se rindió y mi orgullosa cabeza se dobló sobre mi pecho, mis piernas no resistieron y me dejaron caer. Quedé fundida en el antro negro de mi propia noche, sin una luz de esperanza, tendida en el suelo, dispuesta a dejarme ir. Me olvidé de todo.
¿Pasaron minutos, horas, días? Nunca lo supe. El gélido viento soplaba sobre mí. Arremolinaba mis cabellos y lo poco que de ropa me quedaba. Ese viento danzón se burlaba de mí, se reía a carcajadas y acabó por arrancarme todo. De mí solo quedó la esencia del ser convertido en diminuta chispa de color violeta, con matices diamantinos que juguetona se movía. Todo se fue aquietando, solo se oían los sonidos propios de la noche. El frío era el Rey, la Reina era la Noche, ¡qué tremenda pareja!
De pronto, entre las sombras indefinidas apareció una línea luminosa que se originaba desde una puerta entreabierta. Contra esa luz se fue dibujando una silueta que crecía, que se magnificaba en el claro-oscuro escenario. Se acercaba a mí pero yo no distinguía su rostro, sin embargo pude oír su dulce voz que fue bálsamo sanador para mi acongojado ser. Como halo envolvente se pegó en mí. Esa majestuosa entidad era la Esperanza que, suave y amorosa me hablaba de mis experiencias logradas. Me dijo que en todo instante ha estado conmigo, que se ha gozado como suyas mis quimeras, que además las había propiciado porque de esa forma y a través de mí, podía conocer y degustar el placer que sentimos los mortales.
Me exigió erguirme y dijo:
-Sigue tu camino, la ruta está marcada. Tu loca fantasía te obligará a hacer muchos altos en puertos diferentes, pero no te aflijas, eso será el combustible que mueva el motor de tu navío por los mares bravío de los sueños. ¡Adelante, jamás te rindas! ¡Eres libre! ¡Sigue buscando a Eros, si no lo encuentras él te encontrará a tí!
¡Amor, Amor, Amor, qué arisco Amor!
Ana Lucía Montoya Rendón
Mayo 2008.
LA DISTANCIA - Saúl Sánchez Toro
"...Que angustia es que estés lejos..."
Roberto Rodriguez
Un alma oscurecida en la distancia
perdiendo luz del faro de unos ojos,
abyecta y recubierta en mar de abrojos,
alcanza a percibir una arrogancia
impuesta por la incruenta disonancia,
de tú razón que pone mil cerrojos,
restándole el furor a mis arrojos,
quitándole a mi dicha su constancia.
Que triste que se torna la distancia,
malévola serpiente traicionera
que utiliza motivos de cualquiera
para aplastar la fina tolerancia,
asestándole frio puñal matrero
a un gran amor, sencillo, verdadero.
©
Medellin , Colombia
http://poemasalgarete.blogspot.com/
SECRETOS MELÓDICOS - Ana Lucía Montoya Rendón
¡ah, Piazzolla y el danzón humo de las velas!
verdades sobre oleaje de palabras
ondean enervadas
displicentes
sobre marcos de seda y piel
baila sugerente el fuego de los labios
por las oquedades de la dicha
¡cómo serpentean deliciosos
azuzados los demonios!
inspirada cascabel el beso
viajero trasnochado genuflexo
esclavo de los templos
enreda hambres en la entrepierna del deseo
¡pero no, no hay sábana adherida a las ansias
ni hay acoso que mitigue ya la sed!
sí, entre las sábanas y mi vientre
duermen secretos acordes de Piazzola...
sí, son sábanas de carne las voces secretas de mi ser...
ana lucía montoya rendón
julio 2012
Jeroni Mira Galmés
En este paso que doy hacia la noche me siento tremendamente solo, tremendamente desamparado, indiscutiblemente alejado de la calidez de cualquier abrazo. He roto las amarras a hachazos y, al igual que fúnebre nave vikinga, dejo que las aguas me arrastren fuera de este mar hacia los desconocidos océanos.
Aplacándose la furia del día entré en la calma donde no se define la noche, la luminosidad tiene un carácter propio a esta hora de cada día, de los que viví, del que estoy viviendo, de los que me puedan ser dados por vivir. No tenía palabras para crear, ni los pinceles goteaban colores; la mente, algo que está ahí rigiendo los destinos de todas las funciones corporales y anímicas cobraba una dimensión inusitada.
Nota sobre "Nada por decir" 2009
Mauricio Escribano
Que pase cerca de mí
(otra vez)… y yo la vea en blanco y negro,
rendido de nostalgia,
con los labios derretidos
de ganas de besarla…
Si ella volviera a aparecer,
en el loto de una plaza escondida,
yo regresaría a caminar sin prisa,
por veredas verdes,
y la llevaría de la mano
sin poder creerlo,
en el rosedal subterráneo
de mis sueños,
hasta sentir la angustia
de perderla.
Otra vez un oleaje de rosas
y una trinchera de espinas,
un puñal con mis ilusiones
a la vuelta de la esquina,
un amor que vive fuera del tiempo,
un pez que me llama
bajo el suelo,
y este fuego de laberintos
que da vueltas,
mientras mis besos
se suicidan.
Mauricio Escribano
MI TEMOR - Jesus Mangussi
Hermano odiado del alma
encadenado a mis espaldas
escondido entre mis acciones
liberado entre otras tantas
Cuando niño amigo invisible
De grande propuse olvidarte
vives en el hogar de vivencias
espias mis frias indecisiones
Deseas momentos precisos
tocas mi puerta exitado
proponiendome un nuevo paseo
del cual lamento en rincones
Años cercaron nuestros lazos
murmuras en tu viejo sillon
ya blando, triste y cansado
esperas a un nuevo vecino.
Jesus Mangussi
AUN - Gloria Trejo
Aunque no lo quiera aceptar
y diga que no es cierto…
que ya lo he superado,
es mentira, en incierto,
caminas siempre a mi lado,
estás en todo momento,
te llamo, platico y digo
cada cosa que me pasa
pongo a mi alma por testigo..
de que en cada madrugada.
cuando no me reconcilio
empiezo a contarte todo,
a platicarte mis cuitas…
a solicitar consejo
a desahogarme contigo
se que me escuchas
sigues siendo, gran amigo
y aunque digan que estoy mal
que te deje ya en paz
que hace mucho que partiste,
que conmigo ya no estás
que habitas en otro cielo
que ya no busque consuelo
pues no sientes mi llamar,
y aunque el médico recete
pastillas para olvidar
no existe medicamente
conjuto, ni tratamiento
que me haga razonar
se que sigues a mi lado
que sientes mis alegrias
mis penas y sinsabores
triunfos logros,fantasías
y aunque aparentemente
ya no estés aquí conmigo
se que a mi lado estás
padre, compañero, amigo,
el tiempo ha de llegar
de reencontrarme contigo
y dormir en tu regazo
como niña, que en tus brazos
tus palabras y tus pasos
aprendió el verbo amar.
Gloria Trejo- México.
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